Editoriales La Mancha

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Editorial # 15

En el mes de julio del año dos mil cinco, aparecía nuestra revista número uno. Para quienes apostaban en ese entonces, sería una más de tantas páginas y aspiraciones literarias que surcan y penetran nuestra geografía. Esto por el cuestionamiento a priores que suele haber en definiciones de esta índole, que por lo general atan y desatan bajas y mutas pasiones humanas. Lo cierto es que nos motivaban otros nortees y la búsqueda de algo que convergiera en ser un habitad de letras quilicuranas que merodeaban las orillas del Centro Cultural y más aún la plaza de esta comuna. Allí, se gestó el primer guiño que luego sé concepto en una de las aulas de la Biblioteca Municipal. Esto no fue más que un soplido que irrumpió voluntades y en pocos días estuvo hecha a mano y con siete autores el primer número de  revista La Mancha.

Después de eso y al correr de los años, mutaron las voces, las aspiraciones, las intenciones y los deseos naturales de quienes siguieron escribiendo. Muchos aún están en nuestras páginas, otros en nuevos rumbos y algunos desertaron para descender en otros puertos. Estos vigilan desde posiciones que los hacen olfatear la tinta y creo sin malas intenciones arrugar las páginas después de ser leídas.

Ahora, la radiografía que tenemos nos hace decir que la perseverancia rinde los frutos deseados o los que se esperan obtener. Siempre la semilla germina para dar vida, en este caso dar letras para el lector. Estamos en eso, el sembradío a generado voces que rondan premios, menciones, convocatorias, tertulias literarias y ediciones de bolsillo. Por lo pronto nos quedaba tensarnos en nuevos ámbitos, descubrir surcos nuevos y matizar el quehacer para que en conjunto estalle como en este número algo que podemos llamar edición especial 15/ UNO. Creo que la literatura debe tener y no ajeno a esto, un vaso de leche, poemas del otro, unas flores del mal, una pieza oscura, unos sonetos de la muerte, un país de las maravillas o una cumplida temporada en el infierno. Por ahora básteme seguir quijoteando las lomas de la desidia y encumbrar a lomo de mula los cerros donde aún se encuentran  los molinos de viento y las dulcineas, pues a ellas me debo y no puedo defraudar a don Quijote de La Mancha.

Pablo Delgado Ulloa

Qui/11/11/009

EDITORIAL # 13

Las huellas; aquellas incipientes y desmadejadas bajo el trébol. Aquellas que se tuercen en la intención de un amor.  Aquellas dispersas que son signo de un sendero, de un desplazamiento sobre una superficie que puede indicar el destino, la llegada o los vericuetos que forman un laberinto. Eso que suele llevarnos muchas veces al lugar mas o menos indicado. En este caso, son páginas, más de trescientas páginas que hemos debido pasar para asentarnos en este número. Lo cierto que los vaivenes nos han dejado emancipar las huellas y hacer de ese gesto una magia para verter la voluntad de la tinta.

O sea, aquí nos encontramos de nuevo a merced desparramando las huellas de los textos. Y permítanme decirles que lo hemos sudado. Pero la infamia de la poesía que trepa los esqueletos y hace de rodaja los corazones es más poderosa. A decir de Leopoldo Maria Panero, Neruda, o más lejos Rimbaud, otros siguen viviendo una, o mejor dicho otras temporadas en el infierno.

Aquí haremos un tour, diremos que las huellas nos señalaban el camino y manábamos la abulta para seguir. Nuestro destino perverso estaba en los signos y la maraña ensortijada de hacer poesía en los escaños y las gárgolas no encontradas en esta ciudad. Seguiremos buscando como Leopoldo el contorno del abismo y que sean las luces que nos indiquen las huellas para un número más. Suerte.

EDITORIAL # 11

Dicen que del este de la cordillera emergen las palabras; esas habidas de cristal y roca mugiendo en la desdenada del río. Puras y musgas, de junco en junco, tropezando en los labios para ser escupidas con la boca. Aquí nos llegan precipitadas a teñir la página como si fuesen de otoño.

En 1492 descubriendo América, el castellano impuesto pasó a ser el idioma para los países latinoamericanos. La lengua originaria se tropezó con el multo español. De allí hasta nuestros días, se supervive lingüísticamente en la “Pacha Mama” cogiendo el exilio del idioma madre Devastada torcedura de lengua y otras del quehacer proliferan aún en nuestra alcurnia. Se traducen en nuestra memoria hitas de esas jerarquías que emergieron de nuestra verdadera tierra. No somos bilingües, pudiéndolo ser por naturaleza étnica de nuestros ancestros, cosa al parecer,  lejos de las necesidades mundanas que tuercen muchas veces lo pretencioso del afán mermo.

Aún sigue habiendo un vacío, a decir lo menos, en este trance de referir el uso de la lengua nativa. Lejos estamos de tener derecho al uso de nuestro propio idioma en lengua originaria. Entonces, estamos devastados de palabras, de anglicismos que permiten travestir la pureza que contrae el legítimo uso de las lenguas certeras que enuncien el origen. Lejos, al parecer, está volver a las raíces de la poética tunante que abrazó brotes y enjambres de roce en los días del inicio.

Sean estas páginas para vocear, cual nativo de las tierras altas, palabras de junco y reverso de prolífica naturaleza. Es el eco que recoge La Mancha, acostumbrada a las idas voces que retornan a trepar las paredes de sus páginas.

 Pablo Delgado U.

Quilicura /20 /06 /008

EDITORIAL  # 10

Después de concentrar en sus páginas lo cierto e incierto de quienes hasta este número han develado en sus escritos, hemos llegado impetuosos a dejar constancia que vale el quehacer de quienes conjugan este nuevo número de nuestra revista. Ya presuntuosamente hemos publicado más de ochenta autores en diez versiones distintas; enjambre virtuoso de sobre poner página tras página para dejar con la palabra, inquietudes, desasosiegos, incertidumbres y una que otra disconformidad con la afmofera poética que reinan cada uno de los mundos entrañables de cada autor. Es majar en la porfía lo porfiado de creer en los sueños o en aquello que por cierto es virtuoso como la magia. La que crece en La Mancha y que se palpa en su olor a tinta o en la crujiente fibra del papel en blanco convertido con valentía en otro sueño hecho realidad.

Aquí los textos se dispersan para traer como la mariposa extraviada, el aleteo errante y no efímero de sobreponerse a los pesares de una realidad encumbrada a ras de suelo o en precipicio del perfume donde se deja caer. Aquí resucitan vuestros demonios que incineran la poética respuesta de estar perdidos más que alucinados, más que eufóricos o neuróticos por convertir tu palabra en tus palabras y que sólo sea tu sueño de verter tu sinuosidad creativa a desquicio de quienes leen tu mundo.

Veáis al caballero errante discutir tu discurso y dejadlo que vomite como vosotros la tempestad de estos diez números que para ser manchego hay que jugarse el pellejo y descrestar la venia de un buen mosto. Pues a tu salud, bebe lo que el tiempo ha convertido en lo mejor de una mancha.

Pablo Delgado

Quilicura, 25/02/008

EDITORIAL # 8

Al fin de cuentas navegamos contra la corriente; nos topamos con sendas fauces que pretenden hundir este concebido barco. Caemos en corrientes que disgregan el rumbo, que tuercen la maniobra para descartar el apéndice de una nueva carta de navegación. Lo cierto es que somos piratas, tenemos en la leva, como los quiltros, nuestro indicador más fiel. Es así que rastreamos el peso del agua, los tonos y las turbulentas olas que nos conducirán al final de nuestro pretendido curso. La Mancha, que en un surtir la mar de Quilicura, sortea cual precursora revista en sus páginas el pliegue de su proa y popa para indagar en la bitácora cuan mar se divisa al horizonte. Tenemos el apetito para seguir en cubierta haciendo señales de fuego y arena. Desplegamos las velas más allá.

El rumbo no se ha perdido; braceamos las millas en contorsiones de marioneta para discernir la furtiva llegada a muelle o fondear cuando lo sea necesario.

Aquí avistamos los textos, desmadejamos la brevedad que se comienza a poner en el periplo de los peces. Estamos atrevidos en buscar la sirena cual Ulises, y sabemos que las rocas son duras y perseveran a diluvios y tronaduras, pero, el bracear es sumo en nuestra contextura. Elevamos entonces este rumbo que a buen lobo de mar le es merecida su presa.

Os despejad la playa. Que La Mancha no ha averiado su casco; es sólo su silueta que ronronea para dejar su tributo a sabiendas que su ruta persevera. Mirad cómo despliega sus hondas velas. Estad atento a su sirena.

 

Pablo Delgado

Quilicura, Junio de 2007

EDITORIAL # 7

He rondado mansamente por estas páginas desde su primer número, a sabiendas que suele ser engañoso el prisma, el disfraz o el mito que tiene el olor de la primera hoja después de la portada, que en su esencia de parra, tiene los brotes sugeridos en su interior.

Porfía esta de abalanzarme sin a veces sugerir lo que viene a priori y que son los afanes, a decir de Serrat, los que mueven la poesía y otras verdades.

Aquí, nos damos vueltas para bien de estos quehaceres, mostrar en La Mancha, las actitudes literarias, porfías y mordidas de sabuesos en busca de su presa. De su aliento coordinado en plagio majestuoso, he implícito en creer en lo original si ya desde mucho do la originalidad es sabe de muchas caries.

Damos hoy, este año, el empuje para vuestros espacios de Quijote y en su cabalgadura, sea esta a merced de vuestra locura, perpetrar el paisaje con su vastedad más allá de nuestra comuna. Que mis afanes de manchego y de quienes surten estas páginas, sostengan las publicaciones de este año.

Invito como otras veces, como lo fue la poética, el pretencioso ensayo, la crítica de cine o el prisma de los que escriben hoy la poesía joven, posen una ve más en nuestra revista.

Sugiero ser retrospectivo y sorprendente para el futuro. Dad lo insufrible y cadencioso como en un bolero que golpea dos cuerpos y será lo justo.

Pablo Delgado U.

Quilicura, febrero 2007

EDITORIAL # 4

En números anteriores, he dicho que se extienda esta Mancha por los recovecos, laberintos, paredes y muros para ser el gesto precursor de quienes  escriben, para quienes buscan el espacio donde sea su discurso no sólo de ellos. Que sea también para los otros, los que están conociendo y haciendo suya esta Mancha precursora de Quilicura y otros alrededores.

Estamos junto a quienes hacen posible que esta revista circule de mano en mano más allá de los límites de esta comuna. Estamos porque madure y en cada nuevo número se geste un nuevo creador.

Hoy, habría que cuestionarse un poco, a decir verdad, contar también que el esfuerzo ha valido la pena y que se debe agradecer al grupo que mueve uno y otros hilos para tejer lo que finalmente se tiene entre manos. Una revista donde se incube la poesía, el texto, el discurso o el frenesí personal para ver impreso lo que con mudas palabras pasa a ser parte de otros, o sea, gráfica menuda y pretenciosa para completar una página y formar un todo.

Es el gesto bien dirigido que ha procurado tener un nuevo número de La Mancha. Va a vosotros para que opinéis sobre esto.

Os dejo con una nueva Mancha.

Pablo Delgado Ulloa

Quilicura 14/02/2006

EDITORIAL #3

El desprender un poco el afán aparatoso de sustentar egoístamente un discurso verbal frente a la literatura, es algo válido en términos mínimos. Y desde una perspectiva más amplia, existe la otra displicente y daditativa que sugiere el reconocer hechos y dichos ajenos, desde discursos más dispersos que se reúnen en publicaciones para vociferar un gesto variado que invita a generar voces, sonidos y ritmos que se conjugan en distintos autores. Esto se ha discurseado en La Mancha desde su primer número.  Es sabido que entramos al tercer número para terminar el año a bien saber, dejando tareas inconclusas y disímiles que se harán realidad en la medida de quienes gestan estos hechos, los prologuen prudentemente en nuestras páginas hacia el futuro y sean finalmente publicados.

Quilicura nos sigue desafiando como terreno o habitad de nosotros que somos sus transeúntes, que nos dispersamos por sus calles y recovecos para manifestar nuestras historias, para buscar a quienes aún no son habidos y hacer de ellos nuevos autores.

Queremos reunirnos el próximo año en estas páginas y seguir haciendo de ellas un lugar preferido, divergente, cautivador, para impregnarlas de tinta con una mezcla de textos y gráfica que retuerza no sólo el pescuezo, sino, los nervios, los tendones, la piel. Toda la piel habida y por haber.

Aquí sean reconocidos poetas, autores y lectores. Fin año trae sus fiestas, la mía la he tenido con vosotros.

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