Cercenando el mar en su caída

Publicado: octubre 17, 2012 en Poesía
Etiquetas:, ,

 

 

Sabía de esa calle

cercenando el mar en su caída.

Bajaba mis pisadas por la vera

y cruzaba la plaza en un desdén hasta tu cuarto.

Condell, Pudeto, el café,

eran mis señas para golpear las escaleras

donde hubo disturbios, malos entendidos 

y destrozos de amor en esa turba.

 

Ya en ese entonces amaba

y bajía cual preñado mi frondosa saliva.

Mordía pañales y banderas para conquistarte

en fuese de gloria sobre las otras batallas.

De mí no se cuenta elocuencia, sino, la brevedad

de ser parsimonioso, como el gusano que se atreve

al éxtasis en fuga de cruzar la selva

de frondosa vaguedad.

 

Ahí fue mi conquista.

Me atrevo a decir que mantuve la calma

para despistar mi inocencia.

Nada se sabe,

ni se ha descubierto pito alguno

para acusar mi adicción.

 

Sólo amaba cual petardo las tardes enteras

en tu cuarto de paredes oscuras.

Menuda fragancia aterrizó en mis labios

cuando ya sabía de esa calle

cercenando el mar en su caída.

 

 

Pablo Delgado U.

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comentarios
  1. Qué nostalgia……¿se puede revertir el tiempo?

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